jueves, 23 de marzo de 2017

Rosa Roisinblit. Una Abuela de Plaza de Mayo. Demostremos que Tenían Razón


Rosa Tarlovsky de Roisinblit, Vicepresidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, es la mamá de Patricia Julia Roisinblit.


Patricia, su compañero José Manuel Pérez Rojo y la hija de ambos, Mariana Eva (de quince meses de edad), fueron secuestrados el 6 de octubre de 1978, por el terrorismo de Estado ejercido por la última dictadura cívico-militar. La joven, a punto de recibirse de médica, estaba embarazada de ocho meses. La niña fue devuelta a su familia y fue criada por sus abuelos. A partir de ese momento Rosa comenzó la búsqueda de su hija, su yerno y su nieto.

La Historia de Rosa

Rosa nació en Moisés Ville, Provincia de Santa Fe, República Argentina. Fue la tercera de los siete hijos (dos fallecidos siendo niños) del matrimonio conformado por Salomón Tarlovsky y Alte Milstein. Ambos habían llegado siendo niños entre los primeros contingentes de inmigrantes para la colonización judía en Argentina, escapando de la ferocidad de los pogroms zaristas.
“Mis padres se conocieron en las colonias, siendo muy jovencitos. Cuando unos años después se casaron, mi papá era un hombre rico. Había trabajado bien y había logrado una buena situación económica. Pero al terminar la Primera Guerra Mundial se produjo una gran recesión en el mundo entero y su buena fortuna disminuyó rápidamente. Yo nací en 1919, un año después de terminar la guerra.”
Su infancia campesina –de la que recuerda anécdotas de nena traviesa y excelente alumna– se desarrolló en el seno de esta familia de pocos recursos económicos, pero rica en el amor hacia las personas, la naturaleza, el conocimiento y la transmisión de un fuerte legado histórico y cultural.


Apenas terminada su etapa escolar se fue a Rosario, a estudiar obstetricia a la entonces Universidad Nacional del Litoral. Muy joven, sola y lejos de su familia. Ahí, con las mejores calificaciones, obtuvo su título y ganó por concurso el cargo de Partera Jefa de la Maternidad Escuela de Obstetricia de dicha ciudad.

En 1951, ya instalada en Buenos Aires, se casó con Benjamín Roisinblit y el 8 de diciembre de 1952, nació Patricia Julia, su única hija.
Rosa y Benjamín conformaron una pareja profundamente enamorada y creativa. Disfrutaron con intensidad de las artes (especialmente de la música y la poesía, de la que él era un activo cultor), y se convirtieron en padres amorosos y ocupados en inculcar estos valores en su hija, desde pequeña. Todos los sábados la llevaban a la Escuela de Niños Pintores del Instituto Vocacional de Arte Lavardén, además de acompañarla a practicar deportes y estudiar inglés en horarios extraescolares. La apoyaron en sus estudios y en el ingreso a la Facultad de Medicina. Patricia fue una alumna destacada en todos los niveles educativos por los que atravesó.


Rosa había empezado a trabajar y hacer aportes jubilatorios desde muy joven, en una época en que no eran obligatorios. Una disposición del gobierno peronista dictaminó que con veinte años de servicio y aportes, y sin límite de edad, se podía tramitar el retiro voluntario. Ella se acogió a esta medida, veinticuatro años después de haber comenzado. Pero siguió trabajando, hasta que un día su marido le dijo“Rosita, no quiero que vayas a trabajar más. Quedate en casa. Basta, ya está.”

En 1972 Benjamín falleció de un cáncer, y la vida de Rosa y Patricia experimentó una fuerte sacudida.

La Historia de Patricia 

Patricia Julia Roisinblit nació el 8 de diciembre de 1952, en el sanatorio porteño en el que su madre, ejerciendo su profesión de partera, ayudaba cada día a traer nuevas vidas al mundo. Había sido amorosamente esperada por sus padres y fue la única hija que tuvieron.
Desde el Jardín de Infantes hasta el final de su escuela secundaria, cursó sus estudios en el Normal Nº 8 del porteño barrio de Balvanera. Fue una alumna sobresaliente, querida y valorada por sus compañeras y docentes.

Después de la muerte de su papá, Patricia empezó a trabajar en el departamento didáctico de una escuela. Seguía siendo una alumna destacada en sus estudios universitarios. Y fue en esa época en que comenzó a mirar a su alrededor, a interesarse por los cambios que se gestaban en el país, y a militar en política.


Rosa notaba los cambios. Su niña, que además de brillar y disfrutar con la cultura, las artes y los deportes era una chica preciosa a la que le gustaban las cosas bellas, empezaba a dirigir su atención hacia otros objetivos. Tenía una vida propia, más allá del mundo conocido de la familia y los amigos de siempre.

Amigos y compañeros de aquella época la recuerdan como una enamorada de la vida, apasionada, convencida, generosa. Reviven su sonrisa, su sentido del humor, su voz cantarina, su mano siempre abierta trabajando para lograr un mundo más justo y solidario.
“Un día, después de volver muy tarde a casa, se queda dormida y no se levanta. Yo la despierto y le digo “Patricia, ¿qué estás haciendo? Tenés que ir a la facultad”. Un día, otro y otro. Ella seguía durmiendo y no salía de casa. Hasta que un día me dijo “Mamá, no me insistas. No voy a volver a la facultad, porque los compañeros me avisaron que no vaya más, que ya me fueron a buscar ahí.” Le faltaban cuatro materias para recibirse de médica. Ya las había cursado; sólo tenía que rendirlas y no pudo porque tuvo que dejar de ir.”
Tiene que dejar también su trabajo en la escuela y un día le anuncia a su madre que pasa a la clandestinidad, que se va a vivir a un lugar cuya dirección no puede darle, y que ya no se verían.


Había comenzado militando en el PRT y luego se incorporó a Montoneros, en el área de Sanidad, como médica en situaciones operativas. Ahí conoció a José Manuel Pérez Rojo, de quien se enamoró y con quien decidió generar una nueva familia.
Cuando Patricia se presentó para contarle que estaba embarazada, Rosa le pidió que al menos se casara; la situación de una chica soltera embarazada no era la habitual para su estructura de pensamiento. Pero el cumplimiento de este pedido era imposible: ni ella ni su compañero podían asentar sus firmas en ninguna documentación que permitiera identificarlos, ubicarlos y perseguirlos.
En junio de 1977 nació Mariana. Un pimpollo de ternura tibiecita encendiendo una luz en medio de la sordidez circundante.
Rosa estuvo todo el tiempo junto a su hija en el Sanatorio Güemes de la ciudad de Buenos Aires. Cuando Patricia fue dada de alta del parto, volvió a zambullirse con su compañero y su bebita en aquella nada desconocida para su madre. Cada tanto la iban a buscar en su auto y salían por ahí, para intentar saborear de alguna manera la sensación de familia que comparte un paseo.

A pesar del ofrecimiento de su madre, Patricia nunca quiso salir del país porque decía que “el que se va es un cobarde”.
El 6 de octubre de 1978 fueron secuestrados. Patricia –embarazada de ocho meses de su segundo bebé– y Mariana (de quince meses de edad), del departamento en que vivían. José, del local en Martínez (provincia de Buenos Aires) donde tenía su negocio de juguetería y artículos de cotillón. Mariana fue entregada a sus abuelos.

Testimonios de personas liberadas de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), indicarían años más tarde que el 15 de noviembre, en ese CCDTyE (Centro Clandestino de Detención, Tortura y Exterminio), Patricia dio a luz a un varón al que puso el nombre de Rodolfo Fernando. Había sido trasladada allí desde la R.I.B.A. (Regional de Inteligencia de Buenos Aires) de la localidad bonaerense de Morón, a donde había sido recluida junto a su compañero.

La Búsqueda de Rosa 

A los diez días del secuestro, Rosa recibió una llamada de su hija y pocos días después, la de un hombre diciéndole que Patricia le encargaba fijarse si las vacunas de la nena estaban en regla. Sabiendo lo metódica y ordenada que era su hija, comprendió que le estaba dando señales de vida. Y nunca más ningún llamado.
Convencida de que se la devolverían pronto ante la inminencia del parto, cuando pasó la fecha y siguió transcurriendo el tiempo, comprendió que nunca le devolverían a su nieto y que encontrarlo dependía de ella.
Emprendió la búsqueda de su hija, su yerno y su nieto en absoluta y desesperada soledad. Siguió todo rastro, sugerencia, indicación que iba encontrando, hasta que llegó al conocimiento de un grupo de mujeres que se reunían con sus mismos objetivos. Así fue como se incorporó a las Abuelas Argentinas con Nietitos Desaparecidos, que luego tomaron el nombre de Abuelas de Plaza de Mayo.
Se desempeñó como Tesorera de la Comisión Directiva entre 1981 y 1989, año en que pasó a ser la Vicepresidenta de la institución, cargo que ocupa hasta la actualidad.


Desde 1982 asistió anualmente a las reuniones de la Comisión de Derechos Humanos de la Asamblea General de las Naciones Unidas en Ginebra, hasta la disolución de dicha comisión. A partir de entonces ha viajado por el mundo llevando su misión de la búsqueda de los niños secuestrados y de difusión de la tarea de Abuelas, manteniendo encuentros con personalidades de todas las áreas sociales que pudieran colaborar con sus objetivos.

Su imagen y su voz aparecen en enorme cantidad de publicaciones y documentales. Ha ofrecido charlas, conferencias y testimonios en infinidad de eventos nacionales e internacionales en países del mundo entero. Ha trabajado en el tema en establecimientos educativos de todos los niveles (desde la escuela primaria hasta posgrados y maestrías universitarias). Lo sigue haciendo hasta la actualidad, tanto en representación de Abuelas de Plaza de Mayo, como por invitaciones a su persona.


Su memoria, su precisión y la claridad de su lenguaje en la explicación de los aportes de Abuelas respecto de temas jurídicos y científicos a nivel mundial (especialmente en el desarrollo de las técnicas de investigación del ADN y el índice de abuelidad), así como su capacidad didáctica salpicada con acotaciones cálidas y humorísticas, le han valido infinidad de invitaciones de todos los rincones del planeta.


Es miembro de ISPCAN (Sociedad Internacional para la Prevención del Niño Maltratado y Abandonado) y de ALACMI (Asociación Latinoamericana contra el Maltrato a la Infancia), entre otras instituciones.
También ha obtenido premios y distinciones a título personal, por su trayectoria y actuación en favor de la paz, la justicia y la defensa de los Derechos Humanos, en especial el Derecho a la Identidad.

Paralelamente a su actividad, se dedicó desde el principio a la relación con su nieta Mariana, que había quedado viviendo con sus abuelos paternos desde la desaparición de sus padres. Compartió con ella juegos, música, lecturas, viajes y todo aquello que una abuela preocupada por la educación de una niña puede darle. Por sobre todo, el amor, entretejido con el dolor de la inconmensurable falta, provocada por el salvajismo del terrorismo de Estado. Mariana es hoy Licenciada en Ciencia Política, dramaturga y está terminando su doctorado en Letras, en Alemania.


Rosa logró encontrar a su nieto en el año 2000, gracias a denuncias recibidas en Abuelas de Plaza de Mayo. Había sido apropiado por un agente civil de inteligencia de la Fuerza Aérea y su esposa, que fueron enjuiciados por apropiación ilegítima y sustitución de identidad del niño. Luego de varios años, el apropiador volvió a ser detenido en el juicio por la desaparición de Patricia y José Manuel.


Rosa sigue reclamando justicia por la desaparición de su hija y su yerno, y la restitución de la identidad de todos los nietos apropiados, además de efectivizar su presencia solidaria en otras causas, con personas y grupos que sufren injusticias.
“… Así que pienso que ya mi actividad va un poco más allá del objetivo principal de Abuelas, que es el Derecho a la Identidad. Siento que mi compromiso con la vida es para siempre, con todos los que padecen la falta de justicia y de libertad en el mundo entero. Para siempre. Hasta el último día de mi vida…”


Algunos de los premios, reconocimientos y distinciones que obtuvo

Ciudadana Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires, de la Ciudad de Rosario (provincia de Santa Fe) y de la Ciudad de Gral. Roca (provincia de Río Negro)
Doctora Honoris Causa en la Universidad de Massachussets, en la New School University de Nueva York y en la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco.
Visitante Ilustre de Salta, de Punta Arenas (Chile), y de Maldonado (Uruguay)
Huésped de Honor de la Universidad Nacional de San Luis, de Baradero (provincia de Buenos Aires), de Bariloche y de la provincia de La Rioja.
También ha recibido premios y distinciones de la Cámara de Diputados de la Nación, del Senado de la Nación, de las Secretarías de DDHH de la Nación y de la provincia de Buenos Aires, de la APDH, de la UMA, de la DAIA, de la Secretaría de DDHH de Tucumán, del Centro Simón Wiesenthal de Argentina.

Presentación de su Libro 

En el año 2013 se publica la historia de su vida en el libro “Abuela. La historia de Rosa Roisinblit, una Abuela de Plaza de Mayo”, cuya autora es Marcela Bublik. Es editado por Marea Editorial, en la Ciudad de Buenos Aires.


Los caminos de Rosa Roisinblit y su biógrafa se cruzaron de casualidad. Marcela Bublik, escritora y compositora, ganó el primer premio del concurso Letras por la Identidad que habían organizado las Abuelas de Plaza de Mayo y la Secretaría de Cultura en 2004. “¿Bublik? ¿Tenés algún parentesco con Toto?”, le preguntó la vicepresidenta de Abuelas a la autora. Cuando le respondió que era su papá, Rosa dijo: “Es un chico de mi pueblo”. Aunque se llevaban diez años, habían sido vecinos en Moisés Ville, en Santa Fe, escenario de su infancia como hija de inmigrantes judíos devenidos campesinos, y que dejó para ir a la gran ciudad a trabajar como partera. Abuela. La historia de Rosa Roisinblit, una abuela de Plaza de Mayo, reconstruye esos primeros años, la describe como mujer enamoradísima y madre dedicada a la educación de su única hija, que tenía su profesión, pero cumplía el mandato de preparar la comida. Hasta que fue “lacerada por la más cruel de las crueldades”, el secuestro y desaparición de su hija, Patricia Roisinblit, embarazada de ocho meses. El libro muestra la transformación de Rosa, entregada a la búsqueda de los hijos de desaparecidos y desaparecidas, en una dirigente de derechos humanos, una travesía que va desde no querer saber sobre “ideología y metodología” de la militancia de Patricia hasta convertirse ella misma en un ser político.



Marcela Bublik aclara en su introducción que no se trata de un “documental institucional, ni de una investigación periodística, sino de un ‘libro amoroso’”, una autobiografía dialogada, armada con horas de charlas con la protagonista y decenas de entrevistas a sus allegados, con muchos adjetivos, pero que no la hacen menos rigurosa. Hay textos que invocan, como el capítulo referido a Patricia, y otros que forman un collage de géneros y estilos. “Es un tema muy doloroso, pero en un relato donde hay momentos de humor, de suspenso narrativo, con una línea dada por los títulos de los capítulos que se refieren a canciones”, Afirma Marcela Bublik . La primera parte está dedicada a “cuatro mujeres fuertes, cuatro mamushkas”: la mamá de Rosa, la propia Rosa, su hija Patricia y su nieta Mariana.


Demostremos que Tenían Razón 






Te invito a visitar la otra nota sobre la visita que Rosa realizo hace algunos añoa a Viedma y Patagones, hace click abajo:


En lo personal tuve el gran honor de poder conocerla personalmente y poder reunirme con ella en Varias Ocasiones y poder seguir trabajando en conjunto, para mi es un gran honor seguir en contacto y colaborar en todo lo que pueda. Desde ya muy agradecido a Rosa por su recibimiento y atención para conmigo.











Referencia:
Archivo Por La Memoria
Abuelas de Plaza de Mayo
Pagina 12

viernes, 3 de febrero de 2017

William LeMessurier, talento y ética


La segunda decisión está vinculada a alguien del mundo de la construcción. A fines de los años 60, William LeMessurier era el titular de uno de los estudios de construcción y arquitectura más importantes del mundo. Un estilo único en que se destacó por la construcción de edificios gubernamentales, paseos, viviendas, entre otros.

La coronación de su carrera se dio a principios de los 70 cuando fue contratado para construir uno de los edificios más icónicos del mundo: la sede corporativa en la ciudad de Nueva York de Citigroup Building. Un magnífico edificio blanco de 59 pisos de altura, que termina con un dramático corte trasversal en su parte superior. La silueta sobresale hoy de entre todos sus pares en esa magnífica ciudad.

Terminado, inaugurado y desde ya satisfecho por su máxima realización pocas metas le restaban cumplir. Sin embargo un día al finalizar una de sus clases en la universidad, un alumno le presentó una serie de cálculos y proyecciones en donde le indicaba que el edificio estaba mal construido. Y que si se producía un fenómeno climático determinado el edificio podría sucumbir.

Ante ello, rehizo todos los cálculos desde cero. Proyectó todas las medidas y factores y expuso su obra a la previsión indicada por el alumno. El resultado fue que efectivamente el edificio estaba mal construido y que podría caerse.

Ante esa circunstancia tuvo que tomar una decisión: o callaba o daba a conocer su error, poniendo su carrera en ruinas. Decidió contar su error, enfrentó el problema, propuso una solución y hoy es considerado como un ejemplo de ética y rectitud profesional, incluso que supera a su destacada carrera.


Referencia: Diario Clarin

lunes, 30 de enero de 2017

La persistencia de Alice Stewart


Alice Stewart, nacida en Inglaterra en el año 1906, estudió medicina especializándose en epidemióloga y en particular sobre los efectos de la radiación.

A raíz de sus estudios, en el año 1952 descubrió por medio de la comparación estadística que las mujeres embarazadas sometidas a rayos X, presentaban altos porcentajes que sus hijos nacieran muertos o con graves enfermedades con motivo de la exposición a esa radiación.

En esos años la panacea de la tecnología y de su aplicación en la medicina era el uso de los rayos X. Descubrió que ese avance en la ciencia afectaba gravemente a la salud y por ello decidió que iba a dar a conocer y dar a conocer de todas las formas posibles de lo que estaba convencida.

Efectivamente durante años hizo campañas de concientización pública, trató de convencer a gobiernos, otros científicos y sociedades de médicas del mundo de los peligros para las mujeres.

Su acción fue reconocida más de 15 años después. Es difícil imaginar los días de desaliento y frustración, de soledad e impotencia al ver que ella tenía razón y nadie lo aceptaba. Qué fácil habría sido abandonar su postura. Sin embargo ella fue constante y consecuente a la decisión que había tomado.

Hoy en día cuando entro en una sala de rayos X y veo carteles que advierten a las mujeres embarazadas de los riesgos a su exposición, no puedo dejar de pensar en Alice Stewart e imaginar la cantidad de vidas que salvó por su decisión.

Referencia:
Diario Clarin

jueves, 26 de enero de 2017

El perdón


Toda vez que alguien nos lastima, se crea una deuda interpersonal al nivel de nuestras emociones. El perdón es la cancelación de esa deuda emocional. Podríamos compararlo con echar a un intruso que se ha metido a la fuerza en nuestra casa. Perdonar es desalojar a esa persona.

En el perdón intervienen dos elementos: uno emocional y otro decisional, pues se trata de tomar la decisión de no permitir que lo malo del pasado arruine nuestro presente.

Citando a un autor: "Perdonar es desatar a un prisionero y descubrir que ese prisionero era yo mismo".

¿Por qué razón nos cuesta perdonar?

Puede ser por tres motivos:

Porque no queremos parecer débiles.

Porque tenemos miedo de que la situación que nos causó dolor se repita.

Porque creemos que perdonar es borrar lo judicial.

El que perdona siempre gana. Se necesita mucha valentía, tanto para perdonar al ofensor como para recibir el perdón del ofendido.

Algunas investigaciones de la Universidad de Harvard arrojan como resultado que el perdón disminuye la tensión emocional, nos libera del estrés, fortalece las relaciones interpersonales y nos evita la pérdida de tiempo.

Por fortuna, un altísimo porcentaje de personas consideran que es importante perdonar a quienes nos hacen daño. ¿Por qué perdonan los hombres? Para olvidar y ser capaces de mirar hacia adelante. ¿Por qué perdonan las mujeres? Para ser perdonadas.

El resentimiento es dolor y bronca congelados. Este es su circuito: sucede algo inesperado que nos genera un malestar; le damos mucho tiempo y espacio en nuestra mente a lo sucedido ("un alquiler emocional"); echamos culpas y vivimos con enojo. La falta de perdón es la raíz del resentimiento.

Perdonar no significa que nunca volveremos a sentir emociones. Sencillamente es soltar las amarras de un barco y dejarlo partir a mar abierto.

No es fácil perdonar. En la mayoría de los casos es un proceso que lleva algún tiempo, pero siempre trae como resultado el hecho de poder continuar adelante con nuestra vida.

El autoperdón consiste en aprender del error que cometimos. Si somos capaces de transformar algo negativo en crecimiento, eso quiere decir que lo hemos elaborado y ahora es experiencia.

¿Qué no es el perdón?

Perdonar NO es:

Olvidar

Minimizar

Racionalizar lo sucedido

Borrar el pasado

y, mucho menos, justificar lo sucedido.

El perdón es necesario porque, cuando no perdonamos, vivimos en una constante tensión interna, pero debemos tener en cuenta que no siempre restaura el vínculo, es decir, no implica reconciliación. Para que haya reconciliación, debe haber arrepentimiento y un cambio de conducta. Perdonar a quien me lastimó no significa que "seremos amigos otra vez".

Para concluir, cuando nos hacen daño, tenemos tres caminos posibles:

Negar lo sucedido.

Vivir enojados.

Perdonar.

Lo ideal es perdonar sin esperar nada del otro, ya que hacia atrás están las pérdidas y hacia adelante, las oportunidades.

Si tenés alguna inquietud, podés escribirme a Bernardoresponde@gmail.com


Referencia
Bernardo Stamateas 
Para Diario La Nacion 







¿Tenes a alguien que Perdonar? Hoy Tenes La Oportunidad de Ser Libre. Te Animo a Acercarte a Jesus y dejar que sea el quien pueda ayudarte!!!

martes, 24 de enero de 2017

8 hábitos que hay que dejar de lado para proteger la seguridad en los celulares

Los errores que suelen cometer los usuarios y que permiten que los hackers accedan a una gran cantidad de datos sensibles

Los smartphones son una puerta de acceso a una gran cantidad de datos de los usuarios. Por medio del GPS se puede saber dónde están; y si se accede a las redes sociales y mails es posible conocer todos los intercambios y distintas comunicaciones establecidas.

Si además tienen ingresados los datos de sus tarjetas de crédito en diferentes aplicaciones también se puede controlar su dinero. Es mucha información en un dispositivo que pesa menos de 200 gramos. Y sin embargo, quizás por falta de costumbre o por desida, se suele descuidar la seguridad en estos equipos que se llevan de un lado a otro.

Aquí, un compilado de 8 hábitos que habría que dejar de lado para evitar comprometer la seguridad de los móviles:

1. Dejar el teléfono desbloqueado.

Existen múltiples opciones para bloquear el teléfono, según el modelo y sistema operativo: contraseñas, PIN, patrones, huellas digitales y hasta reconocimiento facial.

En el caso de los celulares con Android hay que ingresar a Configuración, Seguridad y allí optar por las opciones mencionadas entre las que se encuentran Smart Lock.


En el caso de los iPhone, se debe ir hasta Configuración, Touch ID y Código y desde allí hacer los ajustes correspondientes.



2. No actualizar las aplicaciones y el sistema operativo

Es fundamental actualizar las app y el sistema ya que las nuevas versiones incluyen mejoras y reparaciones a diferentes bugs. Esto, que sólo toma unos minutos, es una medida de protección esencial. Así que la próxima vez que llegue una notificación alertando sobre la necesidad de instalar una actualización, es mejor no pasarla de largo.

3. Instalar aplicaciones que no están en las tiendas oficiales

Se aconseja evitar bajar aplicaciones que no estén en Apple Store, Google Play, o en la tienda de Windows Phone. De este modo, se reducen las chances de instalar un programa malicioso.

4. No leer los permisos que requieren las aplicaciones para su instalación

Antes de instalar una app, aún cuando se trata de las que se encuentran en las tiendas oficiales, es fundamental leer los permisos que requieren. Algunas aplicaciones piden demasiados accesos que bien podría ser una puerta abierta para spams, o virus, entre otras cuestiones.

5. No tener un antivirus

Así como se cuidan las laptops y PC, se deben tomar los mismos recaudos con los smartphones. Teniendo en cuenta que son los dispositivos más usados para navegar, visitar todo tipo de sitios e incluso comprar online, es fundamental tener instalado un antivirus de confianza para prevenir posibles ataques a la seguridad.

6. Usar una Wi Fi pública

Este tipo de conexiones son muy poco seguras. Al ser abiertas pueden ser fácilmente hackeables por cualquiera y, de este modo, se podría tener acceso ilimitado al smartphone. Si de todos modos se va a hacer uso del sistema, por lo menos sería recomendable evitar ingresar a lugares donde se tenga información sensible, como por ejemplo, el sitio de la cuenta bancaria.

7. Dejar la conexión de Bluetooth abierta

La conexión Bluetooth sirve para compartir archivos fácilmente pero también puede ser una forma de "invitar" a que algún hacker ingrese al dispositivo. Por eso, una vez que ya se haya utilizado esta opción es vital desconectar esta forma de conexión.

8. Hacer "click" sin pensar

Es frecuente recibir mails o mensajes por WhatsApp con promociones engañosas. Por lo general, prometen descuentos o inclusos viajes gratis si se presiona en un determinado enlace, pero en realidad sólo se trata de estafas que podrían instalar malware o incluso engañar al usuario para que baje aplicaciones pagas.


Referencia:
Infobae: Tecno

lunes, 19 de diciembre de 2016

Gran Concurrencia a La Expo Navidad

Con una gran asistencia de publico se llevo adelante una nueva edición de la Expo Navidad en la costanera de Viedma, donde muchas familias recibieron una palabra de Esperanza y Aliento.


Con la participación de más de 3000 vecinos de Viedma y Patagones, se realizó una nueva edición del evento que todos los años organiza el Centro Cristiano Esperanza (CCE), para los últimos días del año con el objetivo de “recuperar el verdadero sentido de la Navidad”.

En esta oportunidad se realizó el sábado 17 de diciembre. Cada una de las personas que se acercaron hasta el predio pudieron disfrutar de los diferentes stands que ofrecía el CCE, como por ejemplo, artesanías, reciclados, manualidades, tarjetería, enfermería, ropero comunitario, maquillaje artístico, licuados, jugos y agua para mate, helados, productos panificados como tortas fritas, rosquitas y bolas de fraile.

También para los niños había actividades recreativas, juegos inflables, cama elasticas. A todo esto había que sumarle los importantes sorteos que se realizaron como las super canastas navideñas, el Smart TV y una Moto 0 km, de los cuales participaban los vecinos mayores de edad que habían llevado su documento de identidad y se encontraban presente en el momento del sorteo.

Uno de los datos salientes era que todo lo que se ofrecía en la Expo era gratuito, al igual que la entrada.

“Todas las personas que se acercaban, agradecían la atención, manifestaban su alegría y felicidad al enterase que toda esta actividad se había organizado para poder bendecir a ellos y toda la comarca Viedma - Patagones”, informaron los organizadores del evento que desde hace varios años marca los últimos días del año.

Remarcaron también que “es válido reconocer que todos los gastos que generaron en esta gran actividad fue posible gracias a la unidad, compromiso, solidaridad, de todos los integrantes del CCE”.

“Sin lugar a dudas al entrar al predio se podía percibir un aire de paz y alegría, donde no sólo las matrimonios, sino también niños, jóvenes y las familias en general podían pasar de una tarde diferente junto a otros vecinos de diferentes barrios que se hicieron presentes”. 

Desde la organización agradecen a cada uno de los vecinos que se hicieron presentes algunos adelantándose incluso dos o tres horas antes del comienzo de la Expo Navidad y es que uno de los objetivos de la Expo Navidad fue la poder transmitir “un mensaje esperanzador y concientizandor sobre el verdadero espíritu de la Navidad, que es celebrar el Nacimiento de Jesús”.

“Como resultado de esta expo muchos vecinos quedaron agradecidos de saber que, a pesar de todo lo que brinda el evento, se ofrecía algún muy importante como el amor a cada una de las familias, jóvenes que se acercaron”. 

Cabe mencionar que el cierre de la Expo estuvo a cargo de la Banda Seven Oriunda de Buenos Aires. 

Al tiempo que agradecieron a las autoridades del Ministerio de Economía y la Municipalidad de Viedma por el otorgamiento de los permisos para llevar adelante este evento que busca bendecir a todos los vecinos de La Comarca.