sábado, 6 de abril de 2019

Los chicos con síndrome de Down pueden hacer cualquier cosa, no tienen límites


Melina Dongiovanni nació con un cromosoma de más. Por este trastorno genético, a sus 13 años, necesita estar acompañada de una maestra integradora en el colegio, no puede a ir a todas las mismas clases que sus compañeros, y tiene algunas dificultades a la hora de hablar. Pero en la pista de patinaje artístico, se esfuman estas diferencias. “Ella tiene una capacidad intelectual muy alta, y se da cuenta cuando no está al nivel de los demás”, cuenta la madre de Melina. “Pero arriba de los patines es otra persona. No solo es como todos los demás, sino que es la mejor”. Es Campeona Nacional de la Confederación Argentina de Patín, clasificó para el Campeonato Sudamericano de Brasil, y busca ayuda para poder viajar.

En Argentina no existen datos oficiales actualizados sobre la cantidad de personas con síndrome de Down, pero se estima que 1 de cada 700 niños puede nacer con la discapacidad. Melina es una de ellas. Hasta sus 12 años, no se sintió demasiado diferente de sus amigas y compañeros del colegio, con quienes comparte una misma aula desde los 3 años en una escuela integrada en las afueras de la Ciudad de Buenos Aires.

Pero en el último año, Melina empezó a notar que cada vez sus intereses se distanciaban más de los de los chicos de su edad. Fue por esto que, para generar un espacio donde pueda compartir actividades fuera de la escuela con sus compañeros, sus padres, Claudia Martínez y Claudio Dongiovanni, decidieron a principios de 2018 comprarle un par de patines artísticos.

Melina empezó haciendo patinaje en casa, viendo videos en la televisión. Pero a las pocas semanas, se sumó a las prácticas de patinaje en el club deportivo Villa Primavera Sociedad de Fomento. “Tenía miedo de llevarla y que me dijeran que no podía practicar en el club, pero la integraron inmediatamente”, cuenta Martínez. A las pocas semanas, el patinaje se había convertido en la pasión de Melina, y su instructora, Roxana Delesma, decidió que estaba lista para competir en torneos.

¿Qué es lo que más le gusta a Melina del patinaje? “Me encantan las coreografías, y poder competir”, cuenta con una sonrisa tímida. 

Melina primero participó en torneos locales, ganando medallas en la categoría especial para chicos con discapacidad. De a poco, fue participando en torneos regionales y luego nacionales. En agosto de 2018, ganó un torneo nacional en San Luis y en diciembre fue abanderada de la Liga Argentina de Patín (LAP).

Hoy, un año y muchas prácticas después de haber recibido su primer par de patines, Melina es consagrada Campeona Regional de la Unión Entrenadores de Patín, Campeona Anual de la LAP, y Campeona Nacional de la Confederación Argentina de Patín. Hoy, muchos torneos después, Melina es una persona distinta a la que era hace tan solo un año. 

“En el patinaje, Melina es aceptada como es. A partir de los patines, ella puede demostrar todo lo que puede hacer”, dice Martínez. “Para ella es un sueño. Arriba de los patines, parece que está volando”. 


El próximo sueño de Melina es representar a la Argentina en el deporte que se convirtió en su pasión. A principios de este año, clasificó al Campeonato Sudamericano de Patín Artístico que se llevará a cabo en abril en Brasil. Allí, buscará representar a la Argentina en la categoría Especiales, y traer otra medalla más a su hogar.

Con el fin de poder hacer este sueño realidad, los padres de Melina están recurriendo a la comunidad para poder afrontar los costos de pasaje, alojamiento, e inscripción al campeonato para Melina y sus instructores. Además de clasificar al campeonato, cubrir estos costos es el requisito para poder participar. Cada fin de semana, la familia realiza una feria americana en el patio de su casa para recaudar fondos. Además, junto con la escuela de patín están organizando un sorteo de Pascuas y varias rifas. 

Más allá de lograr que Melina llegue a competir en Brasil, para Martínez, lo más importante es que se genere más conciencia sobre la realidad y capacidades de niños como su hija.

“Los chicos con síndrome de Down pueden hacer cualquier cosa, no tienen límites. El tema es darles la oportunidad



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